sábado, 17 de octubre de 2015

De oro y cicatrices


Desde tus ojos, un abismo sin esquinas 
ni pasillos embarrados por el hastío
se expande entre la conversación,
con temperamento arborescente.

La melancolía de mundos paralelos 
se deja escuchar en lo que no comentas;
en esa fiesta de destellos áureos
que acarician tu aliento silencioso.

Me gusta elevarme sometido 
a ese ágil aleteo de tus manos
cuando estas entregada al verbo; 
es como flotar desnudo
dentro de un espejo sin contorno
donde el tiempo no existe. 

Esa mirada consternada por la timidez
se alza hacia las nubes del suelo,
buscando un rincón entre las baldosas
para intentar protegerse del ruido. 
Entonces la ternura, narcótica e invasiva, 
se adueña de mi “Sancta Sanctorum”;
capilla frágil de quimérico estoicismo. 

Así que, entre trago y trago, te susurro que...

Tu ansiedad es el canto de un gallo cuando el sol se despereza,
el grito incómodo que despierta tu alma para embellecerla;
tu tristeza, la amarga fuente de sangre que sacia la sed...
en las incursiones que hace el crepúsculo sobre la pared de tu cuarto;
tu miedo, la empuñadura de un Kalashnikov (estampado con motivos inciertos)
que dispara semillas de musgo contra el muro seco de los deseos sin corresponder;
tu caos, los cimientos desbocados de una templanza que aún está por llegar. 

Y tu piel, quizás, un océano en el que naufragar alguna de estas noches,
abrazado con fuerza al mástil  roto de un barco pirata 
que ayer fue un bosque de cerezos.


Para Irene que, ademas de haber cumplido añitos ayer mismo, es una de esas personas que he conocido estos últimos tiempos convulsos para mi vida y  que... aparte de sorprenderme con esa curiosidad sublime que rezuma, se ha ganado por derecho propio: respeto,  admiración y por supuesto un espacio en mi pretencioso y precioso templo de musas, monstruos y duendes. 




Es  imposible medir mi pasión por la vida y obra de la pintora Remedios Varo. 
Llegó a mi existencia  de noche,  en un teatro mexicano, enviada por la luna.
Y desde entonces la he amado tanto o más que algunas de mis compañeras.
"El Flautista"(1955)  tiene un poder místico muy especial. 


  




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